I Jornadas sobre el Trastorno de Asperger.

La Asociación Asperger Castelló organiza las primeras jornadas sobre el trastorno de Asperger.
Fechas: 18 y 19 de diciembre de 2009 Lugar: Salón de actos Alfonso el Magnánimo de la UJI (Universidad Jaime I de Castellón de la Plana)

El Trastorno o Síndrome de Asperger se ubica dentro de los Trastornos de Espectro Autista. Consiste en una dificultad para integrar la información emocional con la información que proviene del entorno. Así, aunque el síndrome se manifiesta de diferente forma en cada individuo, todos tienen en común las dificultades en la interacción social, patrones alterados de la comunicación no-verbal, rigidez cognitiva y de comportamiento. Presenta además gran dificultad en la interpretación de sentimientos y emociones propios y ajenos.

A pesar de que en la actualidad existe un elevado número de individuos que presentan este síndrome, existen multitud de casos sin diagnóstico o mal diagnosticados y en general, pocos profesionales saben cómo actuar ante el mismo. Eventos como las próximas jornadas ayudan a dar a conocer el trastorno y a informar a la población así como a defender los derechos de los afectados.

EL SÍNDROME POSTVACACIONAL

Como cada año por estas fechas pronto comenzarán las noticias sobre la vuelta al trabajo, el final de las vacaciones, el regreso a la rutina y los consiguientes consejos sobre la prevención del “Síndrome Postvacacional”.

 

“¿Sufre usted cansancio y falta de apetito? ¿Está más irritable de lo normal? ¿Se siente triste y desmotivado? Es posible que esté padeciendo el Síndrome Postvacacional…”

Y es posible que no.

De hecho, seguramente no lo esté padeciendo ya que dicho síndrome ni está reconocido por ninguna asociación psiquiátrica o psicológica ni recogido en ningún manual de prestigio como tal.

Ahora bien, por supuesto que usted puede tener falta de apetito, insomnio, sentimientos de tristeza, de vacío, desmotivación, irritabilidad… son emociones humanas que sentimos cuando nos enfrentamos a tareas o actividades que no nos apetecen, que nos parecen tediosas, molestas, aburridas, poco gratificantes… Esto puede ser la vuelta al trabajo, pero también puede ser el tener que comunicar una mala noticia, perder unos privilegios, etc.

Estas emociones aparecen además cuando tenemos que adaptarnos a una rutina diferente de la que llevamos habitualmente. El cuerpo y la mente necesitan tiempo para asimilar los cambios en los horarios y en la actividad -piensen si no, cómo este tipo de cambios desestabiliza a los niños/as- y normalmente tras las vacaciones tenemos que levantarnos más pronto, comer a horas concretas, reajustar nuestro tiempo libre, entre otros cambios.

 Dejemos de patologizar la vida y de convertir las emociones naturales y puntuales, propias de la adaptación al cambio en enfermedades a tratar o por las que preocuparse. 

¿Quiere usted suavizar el cambio de rutina sin importar el momento del año en que se produzca?

Haga entonces las cosas con calma, tiempo y previsión. Permítase cierta flexibilidad y condescendencia consigo mismo/a por no ser un robot al que se aprieta un botón y cambia de estado. Piense que la nueva rutina también tiene algunas varias partes positivas.

Respecto a la vuelta de las vacaciones, reflexione por qué se le hace tan cuesta arriba: ¿Le disgusta profundamente volver a su trabajo? ¿ Convierte el regreso en prácticamente una mudanza? ¿ Se ha chupado un montón de horas de tráfico/vuelo y no ha tenido tiempo de recuperarse? ¿ Quizá dejó temas importantes aparcados para la vuelta y ahora le están esperando fresquitos? ¿Quizá ayer se levantó a las 11 de la mañana y hoy lo ha tenido que hacer a las 8?

 No se preocupe, tal cual se adaptó a las vacaciones en pocos días, se adaptará de nuevo a la vida con obligaciones.

Si esto no sucede así, quizá estemos hablando de la existencia de insatisfacciones vitales de otra índole, y por supuesto, más complejas que “volver de vacaciones”.

 

 

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